Entre 1758 y 1761, una floreciente colonia de comerciantes catalanes en Cartagena decidió unirse en hermandad dentro de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús en el Doloroso Paso del Prendimiento.
En 1761, el paso de La Oración en el Huerto desfiló por primera vez en la procesión california del Miércoles Santo, encabezado por nazarenos de túnicas blancas y moradas, seguido por otros de celeste y negro.
El primer conjunto escultórico fue obra del maestro Francisco Salzillo, quien ya había realizado una versión para Murcia.
Sus figuras, cargadas de dramatismo y belleza, mostraban a Jesús en profunda angustia y recogimiento, acompañado por los apóstoles dormidos —Pedro, Santiago y Juan—, cada uno representando una forma distinta del sueño humano.
La escena se completaba con una palmera y un olivo, símbolos de la gloria celestial y de la paz.
El pasaje evangélico del Huerto de los Olivos representa el inicio de la Pasión: Jesús, temeroso pero obediente, acepta el sufrimiento por amor.
Saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Y cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad para que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y arrodillándose, oró, diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo, confortándole. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Cuando se levantó de la oración, vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza, y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para que no entréis en tentación.
Lucas 22:39-46
Las guerras, la exclaustración y la desamortización provocaron periodos de interrupción. En 1816 y 1829 se retomaron las procesiones, aunque con frecuencia irregular.
En 1907, el tercio incorporó un grupo de hebreos con túnicas crema y capas de terciopelo verde. Durante las primeras décadas del siglo XX, la Cofradía vivió un resurgir que culminó con la refundación de la Agrupación en 1928, con el propósito de asegurar su continuidad y esplendor.
En 1936, la Guerra Civil destruyó las imágenes de Jesús y el Ángel Confortador, salvándose solo los apóstoles.
En 1941, bajo la presidencia de Francisco Linares Buford, la Agrupación resurgió con nuevas imágenes y vestuario.
El color verde se consolidó entonces como seña distintiva, elegido por Carmen López Casa, marquesa de Fuente del Sol.
En 1973 se encargaron las tallas definitivas al escultor José Sánchez Lozano, conservador del Museo Salzillo y continuador de su escuela.
El nuevo ángel incorpora el brazo original de Salzillo, hallado entre los restos de la guerra. Desde entonces, la escena ha mantenido su fuerza emotiva, convirtiéndose en una de las más queridas de la Semana Santa cartagenera.